Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea
GOEFA
Soldados de Élite

Pertenecer al Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (GOEFA) es un gran privilegio que demanda múltiples sacrificios. Este grupo fue creado como una unidad operativa para ejecutar Operaciones Terrestres, requerimiento que se hacía imprescindible con el nivel y tipo de amenazas que experimenta la sociedad.

En el año 2008 el mando de la Fuerza Aérea dispone la activación del Grupo, nombrando mediante Orden General FAE No. 004 del 10 de Febrero del 2009, como primer Comandante al Mayor Julio Merino Herrera, dando inicio al Grupo Elite de la Fuerza Aérea. Grupo que con el pasar de los años va forjando páginas históricas emblemáticas, tal es así, que el GOEFA participó en el 30-S fortaleciendo la presencia militar en el puente de la Unidad Nacional, con cero bajas y cero incidentes; el escuadrón de Rescate de Combate que es parte del Grupo intervino de manera exitosa en el incendio del Edificio de las Cámaras en Guayaquil. El Capitán Oswaldo Paz quien es el actual comandante del Grupo cuenta que “se salvó vidas y pudimos demostrar el por qué de nuestra estricta preparación” pilares que hacen de este grupo élite un referente en las filas militares.

Transcurría el lunes 23 de marzo del 2009 cuando el recién creado GOEFA “pasaba el pie” en la plataforma del Ala No. 21 en Taura, y el entonces mayor Merino “recibía parte” de 27 aerotécnicos “dispuestos a sacar adelante este Grupo de Operaciones Especiales”, que con el paso del tiempo han demostrado su entrega y profesionalismo. El capitán Paz dice que el número de efectivos ha incrementado y “la clave para que las cosas salgan bien es tener personal capacitado y listo para el empleo”. A propósito de los valores Paz menciona que los lazos familiares son vitales, “nuestro trabajo requiere de constante movilización a la frontera, zonas de conflicto, operativos antidelincuenciales, en donde una familia armónica le da tranquilidad para trabajar”.

El GOEFA opera con dos escuadrones: el de -Rescate de Combate- que realiza operaciones de rescate de tripulaciones abatidas en suelo amigo y enemigo, así como el apoyo en operaciones de Frontera con el despliegue a Fronteras Norte y Sur. Por su parte, el -Escuadrón de Contraterrorismo- cumple funciones en Combate Urbano, apoyo a la comunidad, operativos especiales anti-delincuenciales, seguridad a personas importantes, apoyo a las labores del Comando Conjunto como Fuerza de Reacción Inmediata. El privilegio y orgullo de unos pocos de ser parte de este Grupo élite, demanda ciertos requisitos previos; para que un infante aéreo sea del GOEFA debe ser comando paracaidista, el siguiente paso es que el militar debe poseer el respectivo curso de formación que lo avala la EIA (Escuela de Infantería Aérea) y se llevan a cabo en Taura, desde donde opera este Grupo.

El curso de Rescate de Combate tiene una duración de 5 meses y el de Contraterrorismo tarda 4 meses. La constante preparación demanda de un miembro del Goefa grandes esfuerzos físicos y la serenidad para obrar de manera enérgica pero con el tesón y equilibrio que se requiere para operaciones de alto riesgo. Sus miembros son eficientemente preparados y calificados, con capacidad de enfrentar con solvencia los desafíos que impone la tecnología moderna y la actual amenaza.

De lunes a viernes estos infantes aéreos inician su día antes del amanecer, el Capt. Paz cuenta que de 7 a 9 de la mañana el acondicionamiento físico es la “vitamina” de estos soldados, luego trabajan en técnicas especiales de combate, para la tarde no puede faltar el fortalecimiento de extremidades; en lo táctico todas las semanas hay polígono de tiro, descenso de riscos, manejo de cuerdas, nudos, tácticas de combate, saltos de paracaidismo, marchas, ascensos en montaña, que se utilizarán a la “hora del empleo en el terreno”. El nivel físico debe elevarse por sobre el promedio para cumplir de manera acertada la misión.

Todos los miembros tienen múltiples vivencias por contar, el cabo Ortiz narra que en “un buen día de salto”, las actividades se alteran y la adrenalina sube por el gusto de disfrutar lo que se hace. Al momento realizan en promedio dos operaciones de salto al mes, en ese como en todos los días cuenta “pienso en mi esposa, en que todo salga bien, en saludar a mis camaradas y realizar el chequeo sin novedad, mi familia y mis amigos son los que me dan la motivación”, y en todas las actividades de un GOEFA no puede faltar la oración del día: “Entre el cielo y la tierra solo Dios detiene mi paso”, palabras que alientan y mantienen viva la confianza.

Al caer el sol, el infante del GOEFA se retira con la frente y la moral por todo lo alto y el compromiso de renovar el espíritu combativo que le permiten saberse un soldado de élite que se prepara con su cuerpo, espíritu y mente para la defensa de todos sus compatriotas.

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