El Comando de Operaciones Aéreas y Defensa realiza conferencia de Identidad Militar

En el casino de aerotécnicos de la Base Aérea Simón Bolívar se realizó la conferencia “Identidad Militar” a todo el personal del reparto, a fin de hacer énfasis en la coherencia entre valores, principios y objetivos que rigen la conducta profesional de un militar en la sociedad, sus funciones y la forma que las desarrolla, siendo la moral militar un conjunto de reglas que oriente y guíe al profesional militar en un correcto comportamiento. La conferencia tiene como fin elevar el espíritu militar en el personal, destacando que el ser militar implica tener la convicción de lo que mi profesión implica y el sacrificio que se realiza día a día por cumplir los objetivos de la institución y servir al país.

Graduación del XIII Curso de Promoción 2018-A

En el Auditorio de la Academia de Guerra Aérea, este viernes 18 de mayo de 2018 a las 09h00, se realizó la Ceremonia Militar de graduación del XIII Curso de Promoción 2018-a, a este evento asistieron: el señor Brigadier General Marco Brito Jurado, Comandante del Comando de Educación y Doctrina de la FAE, Coronel de Estado Mayor Conjunto Wilfrido Moya Salazar, Jefe del Estado Mayor del Comando de Educación y Doctrina FAE, Coronel de Estado Mayor Robert Marchan Brito, Director de la Academia de Guerra Aérea, Teniente Coronel EMT. Johnny Cevallos Borra, Jefe de la Base Aérea Mariscal Sucre, señores Oficiales Jefes Departamentales del Comando de Educación y Doctrina, señores Oficiales Directivos, Asesores, Profesores, Aerotécnicos, Servidores y Trabajadores Públicos, invitados especiales y familiares. El señor SubT. Tec. Avc. Molina López Jefferson Darío, se hizo merecedor a la primera antigüedad del curso.

La Fuerza Aérea Ecuatoriana en la Victoria del Alto Cenepa y Día de la Aviación de Combate

A finales del año 1994 e inicios de 1995, nuestro país debió enfrentar una nueva agresión militar desde la frontera sur, en las nacientes del Río Cenepa. El alto mando de las Fuerzas Armadas ecuatorianas, toma decisiones oportunas para adoptar el dispositivo más adecuado que permita estar en condiciones de cumplir con las operaciones militares necesarias para defender con honor a nuestra Patria… en este contexto, la Fuerza Aérea realizó un despliegue aéreo sin precedentes en su historia, con la convicción de que en esta ocasión y sobre la base de un entrenamiento profesional y entregado a los más altos intereses nacionales, no se permitiría la afectación a nuestra soberanía nacional.

Las aeronaves supersónicas, operando desde su unidad de origen en Taura, activan los planes previstos y cumplen las actividades dispuestas de acuerdo a los grados de alertamiento, prestando especial atención a la defensa aérea del espacio aéreo nacional, estableciendo una operación integrada, flexible y coordinada con los equipos Mirage F-1 y Kifir C-2, los radares de vigilancia aérea y el sistema de defensa antiaérea; manteniendo a los poderosos bombarderos MK-1 Jaguar listos para cuando fuese necesario y con la decisión del poder político, ejecutar operaciones aéreas estratégicas contra los centros de gravedad del enemigo.

Una de las decisiones tomadas a nivel operacional, fue la creación del Grupo Aéreo “Amazonas”, para lo cual se desplegó al aeropuerto Edmundo Carvajal de la ciudad de Macas aeronaves subsónicas A-37B, las mismas que tendrían la alta responsabilidad de cumplir misiones en apoyo a nuestras valientes fuerzas de superficie operando en el Teatro de Operaciones del Alto Cenepa, esta unidad de igual forma fue integrada por helicópteros de rescate de combate del Ala Nro. 22 y unidades de artillería antiaérea para realizar la defensa de esta área sensible.

 

Con la gran capacidad disponible en las plataformas subsónicas, se mantuvo aeronaves A-37B y MK-89 desplegadas y operando desde las bases aéreas del litoral y con la capacidad de apoyar a la Fuerza Naval ante los requerimientos que se podrían presentar en el Teatro de Operaciones Marítimo.

Los legendarios aviones AT-33 fueron desplegados y cumplieron una tarea fundamental para mantener la superioridad aérea en el espacio aéreo del Alto Cenepa, ante la necesidad de alcanzar el mayor número de aeronaves disponibles un grupo de técnicos realizaba grandes esfuerzos en las bases de origen de estas plataformas, circunstancia en la cual se produjo la única pérdida de la Fuerza Aérea en todo el conflicto, cuando en un vuelo de prueba una aeronave AT-33 se accidentó en la Base Aérea de Manta el 28 de enero de 1995, falleciendo de forma lamentable el Teniente Piloto Jack Bolívar Garzón y el Teniente Técnico Darwin Díaz.

Los helicópteros del Ala de Combate Nro. 22, Bell 212, Alouette y TH-57, fueron desplegados a la región sur oriental y algunos fueron agregados operacionalmente a unidades de las fuerzas de superficie, cumpliendo misiones aéreas de rescate de combate, evacuación aeromédica y enlace en la zona de operaciones con gran patriotismo y profesionalismo. Con una notable entrega al cumplimiento de su deber, los pilotos de los helicópteros, realizaron peligrosas misiones de rescate de combate en la línea de fuego, participando directamente en el transporte de personal, material y evacuación de heridos en los puestos de avanzada.

Las aeronaves del Ala de Transporte Nro. 11, de tipo C-130, Avro, Twin Otter cumplieron una misión fundamental en el despliegue y movilidad de las unidades militares, manteniendo un apoyo logístico permanente para el sostenimiento de las operaciones militares, para lo cual ejecutaron misiones a nivel nacional e internacional, de igual forma, el equipo T-39 Sabreliner cumplió importantes y estratégicas misiones de Reconocimiento Aéreo, las cuales fueron trascendentales para producir la Inteligencia que permitió fortalecer la planificación de las operaciones militares.

Incluso los aviones de entrenamiento T-34C1 de la Escuela Superior Militar de Aviación, fueron desplegados para cumplir misiones de Relay de Comunicaciones para mantener el mando y control de las operaciones aéreas que se cumplían en el Alto Cenepa.

El Sistema de vigilancia de la Defensa Aérea mantuvo la operación permanente de los radares y su información fue fundamental para la toma de decisiones en cuanto al despliegue, dispositivo y concepto de operación establecido.

El personal de Infantería Aérea formando parte de las unidades desplegadas y en todas las bases aéreas cumplió una importante tarea en la seguridad y defensa de las bases y puntos de despliegue.

Por otra parte, el personal técnico en extenuantes jornadas de trabajo entregó todo su esfuerzo para recuperar aeronaves y sistemas de armas para mantener la mayor disponibilidad de plataformas.

A nivel operacional, existió una comunicación constante entre las Fuerzas Terrestre, Naval y Aérea, interactuando en forma sincronizada, con una gran tarea desempeñada por los Oficiales de Enlace Aéreo.

A finales de enero y principios de febrero de 1995, las acciones se intensificaron notablemente; nuestras fuerzas de superficie eran atacadas por aviones y helicópteros enemigos, debiendo destacar el derribo de 5 helicópteros enemigos por la artillería antiaérea de valerosos soldados de nuestro Ejército Vencedor.

Por su parte, la Fuerza Aérea Ecuatoriana con sus aeronaves Mirage F1 y Kfir C-2 realiza misiones de reconocimiento electrónico y engaño, permaneciendo siempre alertas para responder de inmediato a cualquier ataque.

Las madrugadas del 6 y 7 de febrero, aviones Mirage F1 y Kfir C-2 tienen los primeros contactos con el enemigo, durante estos encuentros, aviones Mirage 2000 de la Fuerza Aérea Peruana trataron de interceptar y destruir nuestras aeronaves sin lograr su objetivo.

El 7 de febrero, una escuadrilla de aviones A-37B “Dragones” del Grupo Aéreo “Amazonas” bombardea posiciones enemigas, siendo éste el primer ataque efectuado por la Fuerza Aérea Ecuatoriana en su historia. Vale la pena recordar que en una de estas acciones, acontece la increíble hazaña del avión A-37B, llamado “Tiwintza”, el mismo que fue alcanzado por un misil antiaéreo enemigo, sufre serias averías y en condiciones sumamente críticas, es conducido a su base de origen en Macas, gracias a la habilidad y pericia de sus bien entrenados y motivados pilotos.

El esfuerzo de pilotos y técnicos, comprometidos con valores superiores, permitió poner a punto las máquinas, para que, entregadas en manos de hombres capaces, pudieran responder con entereza a la amenaza y escribir de esta forma gloriosas páginas de nuestra historia.

En este escenario, con la moral en alto y con la convicción de los soldados del aire de que en esta ocasión sólo era posible “Vencer o vencer”, amanece el 10 de febrero de 1995, aproximadamente a las 12:45 horas las escuadrilla “Conejos” integrada por el mayor Raúl Banderas Dueñas y capitán Carlos Uscátegui Solís y la escuadrilla “Broncos” integrada por el capitán Mauricio Mata Velasteguí y teniente Wilfrido Moya Salazar, al recibir la orden de despegue inmediato, alertados por el Sistema de Defensa Aéreo, en estas cuatro aeronaves se encontraba sintetizado el esfuerzo y expectativa de todos los ecuatorianos, los aviones sobrevolaron el espacio aéreo nacional en esta cita hacia la gloria, llegaron a la zona de conflicto y al identificar a las aeronaves enemigas que habían atacado a nuestros valerosos soldados, fueron protagonistas de escribir una de las páginas más heroicas de la historia de la Patria, en pocos minutos tres aviones enemigos fueron derribados, demostrando el valor, patriotismo y entrega a los más altos intereses nacionales de los caballeros del aire; al retorno a su base, el júbilo estalla entre aquellos que ven cómo se escribe la historia, los hombres se abrazan, la Fuerza Aérea se llena de gloria, la Patria se enorgullece, el enemigo se paraliza.

Esta acción merece ser valorada y recordada en su real magnitud, puesto que esta victoria, permitió alcanzar la superioridad aérea, coadyuvó al cese definitivo de las hostilidades y fue uno de los factores decisivos en el resultado final del conflicto.

Durante el conflicto  del Cenepa cada una de las unidades cumplió a cabalidad su tarea, revelando al mundo una  nueva  imagen del Ecuador, con su pueblo y sus Fuerzas Armadas férreamente unidas en la defensa  de la soberanía  e integridad de la patria.

Como reconocimiento justo a esta gesta el Ministerio de Defensa Nacional declaró al 10 de febrero como el Día de la Aviación de Combate de la Fuerza Aérea Ecuatoriana. Es por ello que esta fecha debe permanecer por siempre en las mentes de las actuales y futuras generaciones como muestra inquebrantable de la capacidad, coraje y decisión del caballero del aire y como símbolo de orgullo nacional.
Dirección de Comunicación Social FAE, si tiene algún dato que pueda contribuir a este reportaje, háganos llegar a este correo: luisflgrz@gmail.com

La ETFA desarrolla tecnología

La Escuela Técnica de la Fuerza Aérea (ETFA) es el centro de formación del personal de tropa de la FAE, al interior de la institución militar son conocidos como aerotécnicos, estos técnicos de la parte operativa aérea son quienes mantienen a punto las aeronaves y además crean tecnología para el empleo aeronáutico. Los instructores de la ETFA buscan siempre generar en los alumnos la cultura investigativa mediante la creación de nuevos ingenios aeronáuticos.

Visitamos Latacunga, en donde 275 alumnos cumplen su formación con miras a convertirse en soldados, ellos realizaron el proyecto de repotenciación, comprobación y adaptación del banco de prueba de lo que se conoce como microturbo del motor ATAR (“Atelier Technique Aeronautique Rickenbach”) 09K50, Taller Técnico Aeronautico Rickenbach por sus siglas en francés, a través de una ventilación (Encendido del motor), este nombre que parece sacado de un comic chino es un motor para aviones supersónicos. Los jóvenes estudiantes adquieren sus conocimientos prácticos del funcionamiento de las etapas de admisión, compresión, explosión, emulsión y escape de los gases, así como la función que cumplen cada uno de las partes y accesorios, mediante la comprobación funcional de este motor supersónico.

El sargento primero Miguel Yumisaca de la especialidad de manteniemiento de aviones ha trabajado por el lapso de 19 años en la Fuerza Aérea Ecuatoriana 13 años como técnico en mantenimiento de aviones jet en la Base Aérea de Taura, desde el año 2012 se encuentra en la Escuela Técnica de la Fuerza Aérea como coordinador de la especialidad de mantenimiento de aviones. Esta experiencia le ha permitido guiar a los alumnos de la especialidad de mantenimiento en la realización del proyecto de repotenciación, comprobación y adaptación de este banco de prueba, generando un cambio de cultura dentro del proceso de formación que se imparte en la ETFA.  
Sargento primero Miguel Yumisaca  de la especialidad de Manteniemiento de Aviones
  A partir de la implementación de estos proyectos los alumnos obtienen un conocimiento práctico de los procedimientos técnicos de la comprobación funcional del motor. Esto implica que el alumno no se convierta únicamente en un receptor de conocimiento sino que ahora les permite innovar y diseñar nuevas soluciones para determinados problemas técnicos que se vayan presentando en el desarrollo de estos proyectos.  

Este proyecto genera a corto plazo en los alumnos un conocimiento básico del funcionamiento de los sistemas que hacen que el motor se ponga en marcha, a mediano plazo forma aerotécnicos con las competencias necesarias para poder realizar los trabajos correctivos y preventivos que se generen en los diferentes equipos de vuelo de la FAE, y a largo plazo contar con la mano de obra calificada y de calidad, siendo este el principal baluarte con el que cuenta la Institución para afrontar los múltiples problemas que se presentan en el diario trajinar de la aviación supersónica.

Los alumnos una vez que ingresan a la ETFA, tienen un periodo de un mes de nivelación, para poder comenzar el proceso de formación aeronáutico con un conocimiento equitativo de todos los estudiantes, luego de esto ellos comienzan un proceso de militarización donde reciben asignaturas que le permitirán formarse como militares y como técnicos aeronáuticos, es decir su tiempo se divide en partes iguales en el terreno, aulas y talleres.

El alumno Roni Arias, nos comenta el proceso de formación que día a día vive el soldado del Aire en su proceso de formación, comienza a la 04:30 AM con la Diana (hora de levantarse), luego el personal se dirige a formar y con la voz de una canción militar dirigirse formado al desayuno, una vez terminado el desayuno en espacio de 30 minutos se dirigen a sus villas (habitaciones) para realizar el aseo de sus dependencias como personal. Cuando el reloj marca las 5:45 AM, los alumnos se dirigen al patio principal para pasar parte y revista de aseo, este lapso de tiempo es donde los brigadieres encargados de cada villa y los instructores verifican que los alumnos tengan sus uniformes impecables, su aseo personal intachable, sus botas charoladas, en si su presentación este de acuerdo al reglamento de uniformes que rigen a la Fuerza Aérea; si algún alumno falta su presentación sus superiores jerárquicos le harán corregir todos los detalles que hacen falta, para estar a la 07:00 listos para pasar el parte general junto al personal de antiguos y autoridades de la escuela.

Una vez terminado el parte, el personal de alumnos se dirige a las aulas a recibir clases, unas de las asignaturas que reciben antes de escoger la especialidad es propulsión aeronáutica, dibujo asistido por computador, física , matemáticas, entre otras.

La formación militar en la ETFA es integral, la disciplina está siempre presente y ahora la tecnología es el valor agregado que sus alumnos aportan a diario a su institución.